Bolivia enfrenta una grave crisis social y humanitaria.


Desde hace más de dos semanas, bloqueos en 15 puntos clave de las rutas de acceso a La Paz provocan desabastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos. Sectores sindicales, campesinos e indígenas, liderados por la Central Obrera Boliviana (COB), exigen ahora la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió hace solo seis meses tras romper dos décadas de gobiernos del MAS.

El conflicto comenzó con demandas salariales de un 20% de aumento, pero rápidamente escaló hacia un pedido político de dimisión. Aunque algunos grupos como los mineros cooperativos alcanzaron acuerdos parciales, los bloqueos persisten. El fin de semana, el gobierno intentó habilitar “corredores humanitarios” con apoyo de la Policía y las Fuerzas Armadas, pero retrocedió tras enfrentamientos con piedras y dinamita. No se reportaron víctimas fatales, aunque la tensión es alta.

El desabastecimiento afecta gravemente a La Paz y El Alto. Hospitales registran falta de oxígeno, los precios de productos básicos subieron y miles de camiones quedaron varados.

En el trasfondo aparece la figura de Evo Morales, refugiado en Chapare por una orden de captura. Aunque no lidera directamente las protestas, sus seguidores se suman y bloquearon el aeropuerto de Cochabamba, lo que beneficia políticamente al exmandatario.

La comunidad internacional observa con atención. Estados Unidos condenó un intento de “desestabilización” y respaldó al gobierno electo. Argentina, bajo Javier Milei, envió ayuda humanitaria con dos aviones Hércules. Colombia, a través de Gustavo Petro, ofreció mediar al calificar la situación como “insurrección popular”

El gobierno de Rodrigo Paz negocia activamente para destrabar los accesos y evitar una escalada mayor. Esta es la prueba más dura de su joven gestión y definirá si logra avanzar con su agenda de reformas o enfrenta un debilitamiento prematuro. La situación sigue en desarrollo.

FUENTE: MEGACADENA