En el segundo año del programa Hambre Cero, directivos destacan la importancia del acompañamiento familiar para promover una alimentación equilibrada y fortalecer el impacto nutricional en las escuelas.


Con el inicio oficial del año lectivo en todo el país y la puesta en marcha del segundo año del programa Hambre Cero, directivos de instituciones educativas hicieron un llamado especial a los padres: acompañar desde el hogar la formación de hábitos alimenticios saludables en los niños.

Según señalaron, uno de los principales desafíos registrados el año pasado fue la resistencia de muchos alumnos a consumir verduras, legumbres y otros alimentos nutritivos incluidos en el menú escolar. Esta situación generó preocupación, ya que el objetivo del programa no solo es garantizar la alimentación, sino también promover una nutrición equilibrada que contribuya al desarrollo integral de los estudiantes.

Las autoridades educativas remarcaron que el éxito del plan no depende únicamente de la provisión de alimentos en las escuelas, sino también del trabajo conjunto entre docentes y familias.

“Es fundamental que desde la casa se refuercen estos hábitos, para que los niños comprendan la importancia de una alimentación saludable”, indicaron.

En este nuevo año, la apuesta es redoblar esfuerzos para que el programa no solo combata el hambre, sino que también siembre conciencia sobre la buena nutrición, construyendo generaciones más sanas y fuertes desde las aulas.