Iván Ezequiel Casco Chávez, joven encarnaceno de 24 años, culminó su formación en la Universidad Nacional Cheng Kung y regresó al Paraguay con el objetivo de poner sus conocimientos al servicio del desarrollo nacional.


Hay historias que van mucho más allá de un título universitario. Son historias de esfuerzo, sacrificio, distancia y perseverancia. La de Iván Ezequiel Casco Chávez, joven encarnaceno de 24 años, reúne precisamente esos ingredientes y hoy se convierte en motivo de orgullo para su familia, su ciudad y toda la comunidad educativa.

Después de seis años de formación académica en la República de China (Taiwán), Iván regresó al Paraguay convertido en Ingeniero Civil, tras completar sus estudios en la Universidad Nacional Cheng Kung (NCKU), reconocida internacionalmente por su excelencia en áreas como ingeniería, tecnología e investigación.

El joven llegó al país el viernes 7 de agosto, al Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, donde fue recibido con emoción por familiares y amigos. Dos días después, volvió a Encarnación, la ciudad donde nació y donde comenzó a construir el sueño que finalmente pudo concretar.

Iván fue Mejor Egresado de la Promoción 2019 del Centro Regional de Educación “General Patricio Escobar”. Su destacado desempeño académico le permitió acceder, en 2020, a una beca MOFA del Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán. Fue seleccionado entre aproximadamente 40 jóvenes paraguayos y se convirtió en el único beneficiario de Encarnación.

Su experiencia comenzó con el aprendizaje del idioma chino mandarín y posteriormente continuó con la carrera de Ingeniería Civil en la NCKU, ubicada en Tainan. La ceremonia de graduación se realizó el 6 de junio de 2026, poniendo fin a seis años de aprendizaje y adaptación a una cultura diferente.

Durante su etapa escolar también se destacó como instructor voluntario de ajedrez, demostrando desde temprana edad su vocación por compartir conocimientos.

Ahora, con el título en sus manos, Iván mira nuevamente hacia Paraguay. Su propósito es aplicar lo aprendido para contribuir al desarrollo de obras sostenibles, resilientes y de calidad.

Desde Encarnación hasta Tainan, recorrió miles de kilómetros sin perder de vista sus raíces. Regresa a casa con una profesión, experiencias y conocimientos que espera transformar en aportes concretos para el futuro del país.