La tradicional celebración reunió a feriantes, vecinos y visitantes en una jornada de fe, agradecimiento y solidaridad que culminó con actividades comunitarias para las familias y los niños.


La comunidad de la Feria Municipal La Placita de Encarnación vivió este jueves una de las jornadas más significativas de su calendario religioso al celebrar la festividad de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo. Como ocurre desde hace más de tres décadas, comerciantes, trabajadores, frentistas, vecinos y visitantes participaron de una emotiva programación que combinó la fe, la tradición y el espíritu comunitario.

Las actividades comenzaron con la culminación del Solemne Novenario, cuyas oraciones se desarrollaron diariamente frente al oratorio de San Cayetano, ubicado en el acceso principal de la feria sobre la avenida Irrazábal. La devoción de los presentes quedó reflejada en cada jornada de oración, donde los feriantes elevaron sus plegarias para agradecer por el trabajo diario y pedir prosperidad para sus familias y para todos quienes dependen de la actividad comercial.

El momento central de la celebración fue la tradicional procesión con la imagen del santo patrono por los alrededores del mercado, seguida de la santa misa, que congregó a una importante cantidad de fieles. Durante la ceremonia religiosa se elevaron oraciones por la estabilidad laboral, el fortalecimiento de la economía y el bienestar de los trabajadores que diariamente sostienen el movimiento comercial de La Placita.

Concluido el acto litúrgico, la celebración continuó en un ambiente de fraternidad y convivencia. Los propios permisionarios organizaron un encuentro comunitario que incluyó una merienda compartida y la tradicional chocolateada destinada a los niños del sector, reafirmando el carácter solidario que distingue a esta festividad.

Para los comerciantes, la celebración de San Cayetano representa mucho más que una tradición religiosa. Constituye un espacio para renovar la esperanza, agradecer por el sustento cotidiano y fortalecer los vínculos entre quienes hacen de La Placita uno de los principales centros comerciales de Encarnación.

Año tras año, esta festividad mantiene viva una costumbre profundamente arraigada en la comunidad, consolidando la identidad cultural, religiosa y social de los trabajadores del mercado, quienes encuentran en San Cayetano un símbolo de fe, trabajo y perseverancia frente a los desafíos económicos.