La extracción de peces en los ríos de Paraguay registra una disminución del 78 %, de acuerdo con datos compartidos por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades). Esta reducción evidencia la necesidad de avanzar hacia una mayor producción acuícola para garantizar la disponibilidad de pescado, responder a la demanda interna y reducir la presión sobre los recursos naturales.
La doctora Susana Barúa participó recientemente en un taller regional que reunió a representantes de ocho países para analizar la situación de la acuicultura, intercambiar experiencias y establecer líneas de trabajo conjuntas.
Durante el encuentro, los países amazónicos centraron sus exposiciones en las especies de esa cuenca. Paraguay, al no formar parte de ella, presentó la situación de sus peces nativos, especialmente el pacú y el surubí.
“El pacú representa una especie de enorme importancia para Paraguay. Todos los productores quieren trabajar con él, tenemos centros de producción y existe disponibilidad de alevines”, destacó Barúa.
El ingeniero David Mendoza, asesor de Infopesca, participó del contacto desde Lima, Perú, y explicó que la reunión permitió identificar problemas comunes y analizar tecnologías que podrían ser adaptadas a la realidad de cada país.
Paraguay necesita reemplazar parte de la pesca extractiva
La caída del 78 % en la extracción de peces de río constituye una de las principales alertas para el sector. La reducción significa que cada año existe una menor disponibilidad proveniente de la pesca tradicional.
Ante este escenario, la piscicultura aparece como una alternativa para producir más pescado sin aumentar la presión sobre los cauces naturales.
Barúa explicó que Paraguay posee condiciones para expandir la cría de pacú, una especie nativa conocida por los productores y aceptada por los consumidores.
“Tenemos que aumentar la producción de pacú mediante la acuicultura. Es una especie nativa, adaptada a nuestras condiciones y más sencilla de manejar para numerosos productores que otras especies exóticas”, afirmó.
Además de contribuir con la conservación de los recursos pesqueros, el crecimiento de la piscicultura permitiría generar ingresos para las familias rurales y mejorar la disponibilidad de pescado en las comunidades.
El 98 % de los productores posee recursos limitados
Uno de los mayores desafíos identificados es la estructura productiva del sector. De acuerdo con Barúa, el 98 % de los acuicultores paraguayos corresponde a productores de recursos limitados.
Esta característica obliga a diseñar políticas, tecnologías y mecanismos financieros adaptados a emprendimientos de pequeña escala.
Los productores necesitan asistencia para acceder a alevines, construir estanques, mejorar la alimentación, adoptar prácticas sanitarias y contar con infraestructura para conservar y comercializar el pescado.
El acceso al financiamiento fue señalado como una debilidad compartida por varios de los ocho países participantes. Sin capital suficiente, muchas familias no pueden ampliar su capacidad productiva ni incorporar las tecnologías necesarias.
Falta de estadísticas limita el crecimiento
La ausencia de información precisa constituye otra de las principales dificultades de la acuicultura paraguaya.
Barúa reconoció que el país trabaja en numerosos casos con aproximaciones debido a la falta de registros completos sobre cantidad de productores, volumen producido, especies cultivadas, consumo y comercialización.
“Paraguay fue muy claro al señalar que no tenemos estadísticas completas. Contamos con aproximaciones, pero necesitamos información real para solicitar apoyo y planificar el desarrollo del sector”, manifestó.
La falta de datos también fue señalada por otros países durante el taller. Por este motivo, una de las recomendaciones será mejorar los sistemas de recopilación, actualización e intercambio de información.
Disponer de estadísticas permitiría identificar las zonas con mayor potencial, cuantificar las necesidades de financiamiento y diseñar programas de capacitación acordes con las condiciones de cada territorio.
Consumo de pescado se mantiene en 7,2 kilos
El consumo promedio de pescado en Paraguay se sitúa alrededor de 7,2 kilogramos por persona al año, un nivel todavía reducido frente al potencial productivo del país y a las recomendaciones nutricionales.
Barúa señaló que el objetivo debe ser incorporar este alimento con mayor frecuencia en la dieta de las familias.
“La recomendación es consumir pescado hasta tres veces por semana. Si logramos que las personas lo incorporen al menos un día, ya tendríamos un avance muy importante”, expresó.
Para aumentar el consumo no basta con desarrollar campañas. También se necesita garantizar una oferta constante y cercana al consumidor.
La especialista planteó fortalecer inicialmente los mercados locales, de modo que cada municipio o comunidad pueda acceder a pescado producido en su propia zona. Posteriormente, los productores podrán ampliar gradualmente su alcance comercial.
Educación y degustaciones desde la infancia
La formación de hábitos alimentarios desde la niñez fue identificada como una estrategia fundamental.
Barúa propuso complementar la difusión de los beneficios nutricionales con actividades prácticas, como degustaciones y preparaciones adaptadas al gusto de los niños.
“La base es la educación. No se trata solamente de explicar la importancia del pescado, sino de generar momentos en los que los niños puedan probarlo. Cuando lo prueban bien preparado, generalmente les encanta”, sostuvo.
Incorporar el pescado desde el hogar y las escuelas ayudaría a desarrollar una demanda más estable, otorgando mayor seguridad comercial a quienes producen.
Pacú podría incorporarse a Hambre Cero
El programa Hambre Cero representa una oportunidad para aumentar el consumo y fortalecer la producción acuícola. Actualmente, dentro de las opciones habilitadas se encuentra el filete de tilapia.
La propuesta es ampliar la oferta e incorporar también el pacú producido en Paraguay.
Para lograrlo será necesario garantizar volumen, regularidad, inocuidad, presentación adecuada y capacidad para cumplir con los procesos de compra pública.
Barúa explicó que los pequeños productores deberán organizarse y formalizarse para acceder a estas oportunidades.
“Al asociarse y formalizarse, los productores pueden reunir un mayor volumen. Con más volumen habrá más disponibilidad para los consumidores y mayores posibilidades de ingresar a programas como Hambre Cero”, indicó.
La inclusión del pacú podría generar un mercado estable para las familias productoras y, al mismo tiempo, promover el consumo de una especie nativa.
Leyes antiguas necesitan actualización
El taller regional también evidenció problemas relacionados con la legislación acuícola y pesquera.
Varios países cuentan con leyes antiguas, algunas de ellas elaboradas durante la década de 1980, que no contemplan las actuales tecnologías, modelos productivos ni necesidades comerciales.
En otros casos, existen normativas que todavía no fueron reglamentadas, lo que dificulta su aplicación.
Las recomendaciones incluyen actualizar la legislación, establecer reglas más claras y avanzar hacia una mayor armonización entre los países de la región.
Este trabajo podría facilitar la cooperación técnica, el intercambio de material genético, la circulación de conocimientos y la formalización del comercio.
Paraguay busca cooperación genética con Brasil
Brasil fue identificado como uno de los principales referentes regionales en genética y tecnología aplicada a la producción de peces.
Paraguay necesita fortalecer el intercambio con instituciones y especialistas brasileños para mejorar la calidad de los reproductores, la disponibilidad de alevines y el desempeño productivo de las especies nativas.
Las experiencias exitosas de otros países no serán trasladadas automáticamente. Mendoza explicó que cada tecnología debe ser analizada y adaptada a las condiciones ambientales, económicas y culturales del territorio donde será utilizada.
El intercambio regional también abarcará alimentación, sanidad, manejo, reproducción, procesamiento y comercialización.
Dos experiencias paraguayas fueron presentadas
Durante el taller, cada país expuso casos exitosos que puedan servir de referencia para la región.
Paraguay presentó dos experiencias productivas desarrolladas bajo condiciones diferentes: una vinculada con pequeños productores organizados y otra correspondiente a un modelo de mayor escala.
Barúa explicó que ambas iniciativas fueron valoradas por los participantes porque demostraron que la piscicultura puede adaptarse a distintos niveles de inversión y organización.
El análisis de estos casos permitirá identificar prácticas que puedan replicarse en otras comunidades, respetando las características de cada zona.
Falta personal capacitado para asistir a los productores
La escasez de recursos humanos especializados constituye otra limitación compartida por Paraguay y los demás países de la región.
No basta con disponer de tecnologías o manuales técnicos. Los productores necesitan profesionales capaces de transferir conocimientos de manera práctica y adaptada a cada establecimiento.
Barúa recordó que Paraguay posee dos regiones con condiciones muy diferentes. Incluso dentro de la Región Oriental, cada departamento presenta particularidades culturales, climáticas y de recursos naturales.
La asistencia técnica debe considerar estas diferencias para definir qué especie producir, qué infraestructura utilizar y qué sistema de alimentación resulta más conveniente.
Las recomendaciones llegarán a las autoridades
Como siguiente paso, se elaborará un informe con las conclusiones y recomendaciones acordadas por los ocho países.
El documento será remitido a las instituciones rectoras de cada nación. En Paraguay, llegará al Ministerio de Agricultura y Ganadería y a otras entidades involucradas en el desarrollo de la acuicultura.
Las propuestas estarán relacionadas con tecnología, transferencia de conocimientos, intercambio de casos exitosos, estadísticas, financiamiento, legislación, genética, consumo y fortalecimiento de los pequeños productores.
Barúa destacó que el taller se construyó sobre datos y experiencias concretas aportadas por cada país.
“Fueron especialistas trabajando sobre la realidad de cada nación. Paraguay presentó con sinceridad sus fortalezas y debilidades. Ahora esperamos que las recomendaciones puedan convertirse en acciones”, concluyó.
FUENTE: MEGACADENA