Más que el calor extremo en sí, el principal problema para los cultivos es la pérdida de humedad en el suelo, situación que, combinada con las altas temperaturas, representa “un doble golpe” para las plantas de soja, trigo y maíz.


Más que el calor extremo en sí, el principal problema para los cultivos es la pérdida de humedad en el suelo, situación que, combinada con las altas temperaturas, representa “un doble golpe” para las plantas de soja, trigo y maíz, especialmente en el tiempo de siembra y cosecha, afirmó Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), al referirse a la ola de calor que afecta a todo el territorio nacional.

El dirigente gremial explicó que la campaña del complejo soja presenta comportamientos diferenciados según la época de siembra. Aproximadamente el 70% de la soja sembrada en forma temprana tuvo un desarrollo muy bueno. En tanto que un 21% corresponde a siembras intermedias, donde parte de las parcelas ya muestra algún grado de afectación, aunque aún es difícil cuantificar el impacto, según afirmó Cristaldo.

Mientras que el 11% restante –las siembras más tardías– es el segmento más golpeado por la falta de lluvias generalizadas desde finales de enero.
El titular de la UGP indicó que todavía es prematuro hablar de cifras definitivas en cuanto a rendimientos, ya que falta avanzar en la cosecha, pero reconoció que existe una tendencia a menores resultados respecto a las expectativas iniciales. “Se pensaba en rindes altos y ahora van a rendir menos; la cuestión es cuánto menos”, sostuvo.

No obstante, afirmó que la producción de soja será superior a la del año pasado, pese al escenario climático adverso. “Vamos a tener una mejor cosecha que el año pasado, eso sin ninguna duda”, remarcó, aunque evitó arriesgar un volumen específico.

Trigo y maíz. En cuanto al trigo, recordó que en Paraguay normalmente se siembran entre 390.000 y 400.000 hectáreas cada año. La cosecha se realizará en mayo, momento en que se tendrá un panorama más claro del impacto climático.

Respecto al maíz, diferenció dos realidades. Por un lado, el maíz de zafra, que se siembra habitualmente en setiembre, que abarca entre 80.000 y 100.000 hectáreas y se destina mayoritariamente a silaje para consumo de tambos y del sector lechero, por lo que tiene poca incidencia como grano comercial.

En cambio, el maíz zafriña –que puede alcanzar hasta un millón de hectáreas y se siembra entre enero y febrero para cosechar en julio o agosto– enfrenta actualmente retrasos en la implantación debido a la falta de humedad en los suelos. “Donde cae el aguacero la gente está sembrando a full, pero no en todas partes”, explicó.

Advirtió que la ventana ideal de siembra se está cerrando y que sembrar fuera de ese periodo incrementa el riesgo productivo. Aun así, señaló que todavía se está dentro del rango normal para lograr buenos resultados, aunque con avances más lentos de lo habitual.

  • La Cifra 11.000.000 de toneladas de soja es la expectativa de rendimiento que esperan los productores, aunque la sequía pone en riesgo esta meta.