Mediante la Operación Espejismo, la Policía Nacional y el Ministerio Público desarticularon una célula del Primer Comando Capital (PCC) y capturaron a Douglas Fernando De Jesús Hartkoff.
- 25/08/2026
- Por Edicion Prensa
Mediante la Operación Espejismo, la Policía Nacional y el Ministerio Público desarticularon una célula del Primer Comando Capital (PCC) y capturaron a Douglas Fernando De Jesús Hartkoff, un peligroso homicida brasileño que llevó la alteración de su identidad al extremo, al pasar por el quirófano para reconstruirse el rostro y someterse a una cirugía para alargarse las piernas.
El buscado criminal, sobre quien pesaba una orden de captura internacional por homicidio doloso en Brasil, se había asentado de forma sigilosa en la localidad de La Paloma, departamento de Canindeyú, con la firme intención de pasar desapercibido entre los controles fronterizos.
El método del criminal para no ser reconocido sorprendió a los propios investigadores del Comando Tripartito. De Jesús Hartkoff invirtió una importante suma de dinero en intervenciones quirúrgicas.
Según reportaron los periodistas Joel Corvalán y Juan Alcaráz al canal GEN, el sujeto modificó radicalmente la estructura y las facciones de su rostro, volviéndolo irreconocible frente a las fotografías de los registros y fichas policiales brasileñas con las que era buscado.
Pero no es todo, también el hombre optó por alterar su porte físico y se sometió a un procedimiento de estiramiento en las piernas que le permitió pasar de 1,60 metros a 1,65 metros de estatura.
“La operación se denomina ‘Espejismo’ precisamente por esta metamorfosis física. El objetivo principal buscaba proyectar una apariencia totalmente distinta a su fisonomía original para burlar la persecución de la justicia”, explicó el comisario Carlos Duré, jefe del Comando Tripartito.
Las investigaciones revelan que De Jesús Hartkoff llevaba prófugo exactamente un año. Su nombre cobró alta relevancia para los organismos de seguridad de Brasil tras participar en un escalofriante crimen. Junto con sus cómplices, vistieron uniformes falsos del GAECO (grupo táctico de élite anti-secuestros de Brasil) para simular un allanamiento judicial, secuestrar a una persona, ejecutarla a tiros y abandonar su cadáver en la vía pública.
Tras aquel hecho, el sicario huyó hacia suelo paraguayo, donde completó su transformación física y se instaló en una residencia de alto nivel en Canindeyú, rodeado de guardaespaldas y un arsenal de armas de guerra.
Pese a los cambios estéticos y estructurales en su cuerpo, los trabajos de inteligencia coordinados entre la Policía Nacional, la Policía Federal y la Policía Civil del Estado de Paraná lograron descifrar su paradero.
Durante las intervenciones en tres inmuebles en La Paloma, las autoridades cayeron sobre la estructura y detuvieron a otros cuatro ciudadanos brasileños, incautando un lote de armas de grueso calibre, cargadores, teléfonos celulares y vehículos.
El fiscal del caso, Osvaldo Zaracho, confirmó que la prioridad procesal será analizar la situación del transformado criminal para disponer su inmediata expulsión del país y ponerlo a disposición de la justicia brasileña, donde sus nuevas facciones y su mayor estatura ya no le servirán para eludir la cárcel.
FUENTE: HOY