Una mujer de 34 años fue encontrada sin vida y en avanzado estado de descomposición dentro de la pieza que alquilaba en un inquilinato de Fernando de la Mora.
- 21/08/2026
- Por Edicion Prensa
El hallazgo se produjo este viernes 21 de agosto, cerca del mediodía, en una vivienda tipo inquilinato ubicada entre las calles Tacuarí y Humaitá, en la zona norte de Fernando de la Mora, hasta allí llegó, como cada tanto, Marcial Antonio Chamorro Venialgo, paraguayo, soltero, de 44 años, propietario del inmueble, encontrándose con una escena que lo obligó a dar aviso a la policía de inmediato.
Según su relato a la policía, al acercarse a una de las piezas que alquilaba, la que ocupaba desde hacía más de un año Celia Noemí Urbieta Samaniego, una mujer de 34 años, encontró un enjambre de moscas saliendo por debajo de la puerta, acompañado de un olor nauseabundo y ese detalle, lo motivó para llamar al sistema 911 de emergencias.
Cuando los uniformados llegaron al inquilinato, golpearon la puerta en reiteradas ocasiones y ante la ausencia de señales de vida, no quedó otra opción que forzar el acceso a la vivienda, sobre la cama y tapada con una frazada de color morado, yacía el cuerpo sin vida de la inquilina ya en estado de putrefacción, según confirmó el comisario José Acosta, jefe de la comisaría segunda Central.
Por su parte, el propietario del inquilinato aportó más detalles que ayudan a reconstruir los últimos días de la víctima, según confirmó el comisario, Celia solía consumir alcohol en exceso y que prácticamente nadie la visitaba y que la última vez que la vio con vida fue el lunes 17 de agosto, es decir, cuatro días antes de que su cuerpo fuera hallado sin vida, además el uniformado comentó a La Tribuna que se hallaron varios frascos de ansiolíticos al costado de la cama.
Por el momento, la policía mantiene el hecho como un caso de hallazgo de cadáver, con la causa de muerte aún por establecerse, y se espera que en las próximas horas los exámenes forenses arrojen mayor información sobre las circunstancias del fallecimiento.
FUENTE: LA TRIBUNA