El especialista en empleo y mercado laboral, Enrique López Arce, reveló que si bien los envíos de dinero desde el exterior mitigan las urgencias económicas del momento, al no canalizarse hacia el ahorro o la inversión.


El experto resaltó que, de acuerdo con los datos oficiales del Banco Central del Paraguay (BCP), en el año 2025 ingresaron al país un total de USD 1.350,4 millones en concepto de remesas.

“El 96,9% de los hogares afirma que la remesa mejora su situación familiar, pero ese bienestar es temporal porque el dinero se esfuma en el consumo diario. No se está generando un impacto transgeneracional porque no existe una política pública de optimización e inversión de esos recursos”, advirtió López Arce.

Según el estudio hecho por el experto en temas laborales, de cada 10 compatriotas que emigran, 7 son mujeres. La franja etaria predominante de quienes van al exterior en busca de oportunidades oscila entre los 22 y 35 años de edad.

En el 81,7% de los casos, los familiares residentes en Paraguay reciben el dinero mediante transferencias bancarias o giros.

El relevamiento (basado en el seguimiento directo de 128 familias de compatriotas en el exterior) revela que al retornar al país, los migrantes encuentran que las mismas urgencias económicas que los impulsaron a partir siguen intactas. Ante la falta de capital acumulado, el 70% decide volver a viajar, perpetuando el ciclo migratorio.

El 61,7% de los receptores no genera ningún tipo de ahorro, mientras que el 64,5% no destina un solo guaraní a inversiones o emprendimientos productivos.

Pese al ingreso monetario, el 96,9% de los familiares manifestó no estar conforme con la migración, citando el desmembramiento del hogar, el distanciamiento afectivo y el sufrimiento psicológico que padecen los niños que quedan al cuidado de terceros.

López Arce remarcó la necesidad imperiosa de implementar un paquete integral de políticas públicas para transformar el flujo de remesas en un motor real de desarrollo sustentable para el Paraguay.

Crear herramientas bancarias y de microinversión diseñadas específicamente para el sector migrante que incentiven el ahorro a largo plazo y la adquisición de bienes de capital.

Capacitar a las familias en la administración eficiente de los fondos recibidos para evitar el gasto compulsivo en bienes de consumo no duraderos.

Desplegar soporte psicológico y social en los municipios con mayor tasa de migración para contener el impacto emocional de la separación familiar.

Y desarrollar programas educativos y académicos orientados a los hijos de migrantes, garantizando que el sacrificio de sus padres se traduzca en una real movilidad social.

FUENTE: HOY