La Unesco pone en valor dos joyas naturales del país al colocar en sus registros las 172.000 hectáreas de riqueza natural, ubicadas al sur del Alto Paraná, como Reserva de Biosfera.
- 10/06/2026
- Por Edicion Prensa
Dos de los sitios naturales más emblemáticos del Alto Paraná, el Parque Nacional Ñacunday, que alberga a uno de los más bellos saltos del Paraguay, ubicado en el distrito del mismo nombre, y el Monumento Científico Moisés Bertoni, en Presidente Franco, alcanzaron un nuevo estatus internacional, tras la designación de la Unesco como Reserva de Biosfera Sur del Alto Paraná.
Este reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) representa una de las designaciones ambientales más importantes otorgadas al Paraguay en los últimos años. Además posiciona a la región como un territorio estratégico para la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible.
La distinción fue oficializada durante la 38ª Sesión del Consejo Internacional de Coordinación del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB-CIC) de la Unesco, cuyas deliberaciones concluyeron el pasado fin de semana.
A partir de esta incorporación, Paraguay suma un nuevo espacio a la Red Mundial de Reservas de Biosfera, una plataforma internacional que reúne áreas consideradas modelos de convivencia armónica entre la protección de los recursos naturales y el bienestar de las comunidades humanas.
La nueva Reserva de Biosfera Sur del Alto Paraná abarca una superficie de 172.564,84 hectáreas distribuidas en los municipios de Nacunday, Domingo Martínez de Irala, Los Cedrales y Presidente Franco.
El territorio concentra algunos de los remanentes más importantes del Bosque Atlántico del Alto Paraná, uno de los ecosistemas más biodiversos del continente y, al mismo tiempo, uno de los más amenazados por la expansión agrícola y la pérdida de cobertura forestal.
RIQUEZA NATURAL. Por lo demás, esta categorización especial adquiere relevancia debido a que la zona alberga dos áreas consideradas de enorme valor ecológico, científico e histórico. Se trata del Parque Nacional Ñacunday y del Monumento Científico Moisés Bertoni, espacios que durante décadas han desempeñado un papel fundamental en la preservación de especies de flora y fauna; además de constituirse en verdaderos laboratorios naturales para la investigación y la educación ambiental.
El Parque Nacional Ñacunday es reconocido, principalmente, por resguardar uno de los paisajes más imponentes del país: el Salto Ñacunday.
Su impresionante caída de agua, rodeada de una exuberante vegetación, se ha convertido en un símbolo natural del Alto Paraná y en un atractivo turístico de creciente importancia. Sin embargo, más allá de su belleza escénica, el área protegida cumple una función esencial para la conservación de especies silvestres que encuentran allí uno de sus últimos refugios.
Entre las especies que habitan el parque se destacan animales emblemáticos como el yaguareté y el tapir, considerados indicadores de la salud de los ecosistemas forestales. Aunque la presión humana, la deforestación y la caza han provocado la disminución o desaparición de algunas poblaciones animales a lo largo de los años, el parque continúa siendo una de las reservas biológicas más importantes de la Región Oriental del país.
La creación del Parque Nacional Ñacunday respondió precisamente a la necesidad de proteger la riqueza natural asociada al río Ñacunday y a su entorno. Actualmente, el área constituye un corredor ecológico clave para la conservación de la biodiversidad y para el mantenimiento de los recursos hídricos que abastecen a numerosas comunidades de la región.
CIENCIA Y CULTURA. Otro de los pilares de la nueva reserva es el Monumento Científico Moisés Bertoni, ubicado en Presidente Franco, a orillas del río Paraná. Este espacio protegido de 199 hectáreas posee una singular combinación de patrimonio natural, científico y cultural. Allí se conservan especies vegetales nativas y exóticas introducidas por el propio sabio suizo-paraguayo Moisés Bertoni durante sus investigaciones sobre la flora regional.
El sitio también alberga una comunidad indígena Mbyá Guaraní asentada en la zona de Carrería Cué, lo que aporta una dimensión social y cultural al área protegida. La convivencia entre la conservación ambiental y las tradiciones ancestrales de los pueblos originarios constituye uno de los aspectos más valorados dentro de los criterios de las reservas de biosfera promovidas por la Unesco.
Además de su riqueza natural, el monumento conserva el legado científico de Bertoni, una de las figuras más influyentes en la historia de la investigación en Paraguay.
El museo instalado en lo que fue el hogar del investigador suizo-italiano guarda documentos, instrumentos, objetos personales y materiales vinculados a los estudios que desarrolló sobre botánica, zoología, meteorología y etnografía, entre otras disciplinas.
APALANCAMIENTO. La incorporación de estos territorios a la Red Mundial de Reservas de Biosfera supone nuevas oportunidades para impulsar proyectos de investigación, educación ambiental, turismo sostenible y desarrollo comunitario. Dicho reconocimiento también fortalece las posibilidades de cooperación técnica con organismos especializados y abre puertas para futuras iniciativas de conservación financiadas a nivel global.