Las mujeres que logran consolidarse en el competitivo mundo corporativo siguen siendo minoría. En la mayoría de los casos, se trata de profesionales altamente preparadas que han debido superar barreras estructurales y culturales.
- 24/02/2026
- Por Edicion Prensa
Estudios de consultoras privadas y datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) coinciden en que, hacia finales de 2025, apenas el 15 % de las mujeres ocupa cargos de alta relevancia en el sector corporativo, es decir, posiciones con poder de decisión como propietarias, socias o CEO.
En una entrevista reciente con El Nacional, la directora titular del Banco Central del Paraguay (BCP), Liana Caballero, reconoció que el camino suele ser más exigente para las mujeres, quienes enfrentan un escrutinio profesional constante en ámbitos históricamente dominados por hombres, como el sistema financiero.
Las mujeres que logran consolidarse en el competitivo mundo corporativo siguen siendo minoría. En la mayoría de los casos, se trata de profesionales altamente preparadas que han debido superar barreras estructurales y culturales. Sin embargo, esta realidad contrasta con la situación general de las mujeres paraguayas, que trabajan más y perciben, en promedio, un 25 % menos que los varones por tareas equivalentes.
Un estudio de la Universidad de Harvard sostiene que las juntas directivas más eficaces dependen cada vez más de la diversidad de antecedentes, experiencias y estilos para evitar el pensamiento grupal y fomentar la innovación. En otras palabras, una mayor participación femenina en los espacios de decisión fortalece la gobernanza corporativa.
No obstante, la investigación advierte que muchas organizaciones no logran transformar esa diversidad en una dinámica verdaderamente inclusiva. Entrevistas a 30 directores de juntas que representan un valor de mercado conjunto de 18 billones de dólares revelan que la inclusión requiere prácticas activas y liderazgo consciente. No es un subproducto automático de la representación.
Implica gestionar los conflictos como fuente de aprendizaje, ampliar la búsqueda de directores más allá de los perfiles tradicionales, impulsar procesos de mentoría y tutoría, y evitar la formación de "juntas dentro de la junta" que generen jerarquías internas perjudiciales.
En el plano doméstico, más del 40 % de los hogares paraguayos está encabezado por mujeres. En muchos casos, madres solteras asumen la responsabilidad económica total del sustento familiar.
El desempleo es mayor entre mujeres mayores de 35 años y cerca del 70 % no cuenta con seguro social ni aportes jubilatorios.
La fuerza laboral femenina alcanzó 1.472.000 mujeres hacia diciembre; sin embargo, al menos otro millón realiza trabajos domésticos no remunerados, lo que los economistas denominan "empleo invisible", sin el cual el mercado laboral formal no podría sostenerse.
El ingreso mensual promedio de las mujeres asalariadas oscila entre G. 1.600.000 y G. 2.600.000, por debajo del salario mínimo legal en muchos casos, mientras que los hombres perciben en promedio G. 3.400.000.
La brecha salarial responde a múltiples factores estructurales. Las mujeres se concentran con mayor frecuencia en sectores de menor remuneración, como servicios de limpieza y cuidado de personas dependientes, mientras que los cargos mejor remunerados —como direcciones empresariales— continúan predominantemente en manos masculinas.
Además, muchas mujeres reducen su jornada laboral o interrumpen su carrera profesional para asumir tareas de cuidado de hijos o familiares dependientes. En contraste, los hombres dedican menos tiempo a estas responsabilidades, lo que incide en mayores ingresos y en mayores probabilidades de acceder a puestos de liderazgo.
La igualdad real no solo implica mayor presencia femenina en cargos jerárquicos, sino también condiciones laborales equitativas, corresponsabilidad en las tareas de cuidado y políticas públicas que reduzcan las brechas estructurales.
FUENTE: EL NACIONAL