La reciente visita del presidente Santiago Peña a los Emiratos Árabes Unidos, con eje en Dubái, dejó en claro que Paraguay busca algo más que visibilidad internacional.
- 03/02/2026
- Por Edicion Prensa
. La gira combinó diplomacia política, proyección económica y una estrategia definida: reposicionar al país como un actor logístico relevante en Sudamérica y como puente entre el Mercosur y Medio Oriente.
En el marco de la Cumbre Mundial de Gobiernos, Peña presentó a Paraguay como un ejemplo de estabilidad democrática y crecimiento sostenido, destacando que el desarrollo del país no se explica únicamente por sus recursos naturales, sino por la solidez institucional y la previsibilidad económica. El mensaje apuntó a mostrar a Paraguay como un socio confiable en un contexto global marcado por la incertidumbre.
Pero el núcleo del viaje estuvo en el terreno económico. El mandatario expuso la visión de Paraguay y del Mercosur como plataforma de integración regional y confirmó el objetivo de concluir un acuerdo comercial entre el bloque y Emiratos Árabes Unidos en el primer semestre de 2026. De concretarse, se trataría de un paso estratégico para diversificar mercados y reducir la dependencia de los socios tradicionales.
En paralelo, Peña promovió a Paraguay como hub aéreo y logístico regional, resaltando su ubicación en el corazón de Sudamérica, la estabilidad macroeconómica y el potencial para desarrollar infraestructura vinculada al transporte y la redistribución de cargas. Emiratos, uno de los principales nodos logísticos del mundo, aparece como un socio clave no solo por su capacidad de inversión, sino por su experiencia en conectividad global.
La narrativa oficial es clara: Paraguay quiere dejar de ser percibido únicamente como un país mediterráneo y posicionarse como un centro de conexión regional, apoyado en proyectos de infraestructura, logística multimodal y apertura comercial. Al mismo tiempo, la gira reforzó el rol paraguayo dentro del Mercosur, proyectando una agenda más abierta y pragmática hacia el exterior.
El desafío ahora es transformar los discursos, los foros y los contactos en resultados concretos. Inversiones reales, acuerdos efectivos y obras tangibles serán la verdadera medida del impacto de esta gira. Por ahora, Dubái funcionó como una vidriera estratégica donde Paraguay dejó en claro su ambición: jugar en las grandes rutas del comercio global.