En una época en la que el volante de los taxis parecía estar reservado exclusivamente para los hombres, Elizabeth Fernández decidió desafiar los prejuicios y escribir su propia historia sobre ruedas.
- 25/06/2026
- Por Edicion Prensa
Hoy, después de más de 15 años en el rubro, es reconocida como la primera mujer taxista de Encarnación y un verdadero ejemplo de perseverancia y superación.
Oriunda de Caazapá, pero radicada en Encarnación desde hace más de cuatro décadas, Elizabeth recuerda que sus inicios no fueron fáciles. Con una sonrisa que refleja años de esfuerzo y sacrificio, nos recibió en su parada ubicada en inmediaciones de la Terminal de Ómnibus de Encarnación, donde compartió las vivencias de una trayectoria marcada por la lucha constante.
“Al principio fui muy señalada y juzgada. Mucha gente no creía que una mujer pudiera desempeñarse en este trabajo”, recordó. Sin embargo, lejos de rendirse, convirtió cada obstáculo en una motivación para seguir adelante.
Con el paso de los años logró ganarse el respeto de sus colegas y, sobre todo, la confianza de cientos de pasajeros. Su dedicación y responsabilidad la llevaron a construir una sólida cartera de clientes, incluyendo visitantes provenientes del extranjero que solicitan sus servicios cada vez que llegan a la capital departamental.
Gracias a su trabajo pudo alcanzar importantes metas personales y sacar adelante a su familia. Aún hoy continúa recorriendo las calles de la ciudad con la misma pasión de siempre. “La clave está en estar desde tempranito pendiente de los pasajeros”, expresó con orgullo.
Si bien actualmente son cada vez más las mujeres que se desempeñan en plataformas de transporte, Elizabeth sigue siendo una de las pocas taxistas tradicionales que ha logrado mantenerse firme en el rubro, creciendo incluso hasta formar su propia pequeña empresa de transporte.
Su historia demuestra que no existen profesiones exclusivas para hombres o mujeres, sino sueños que pueden hacerse realidad con esfuerzo, constancia y valentía.
Elizabeth Fernández no solo conquistó un espacio en un ámbito históricamente masculino, sino que abrió el camino para muchas otras mujeres, convirtiéndose en un verdadero orgullo para Encarnación.