El papa León XIV envió un saludo al presidente Santiago Peña y a los paraguayos por motivo de las celebraciones por los 215 años de la Independencia Nacional, instando a las autoridades a seguir el camino del diálogo.


El papa León XIV brindó un breve saludo al Paraguay en el marco de las conmemoraciones por los 215 años de la Independencia Nacional.

Durante la celebración del Tedeum en la Catedral Metropolitana de Asunción, monseñor Vincenzo Turturro, nuncio apostólico, fue el encargado de leer el mensaje enviado por el máximo jefe de la Iglesia Católica.

“Acompañados de mi felicitación, asimismo elevo mis plegarias al Altísimo por intercesión de nuestra señora de Caacupé para que les conceda avanzar juntos por caminos de diálogo pacífico que conduzca al bien común”, señaló.

Un año atrás, en mayo de 2025, el presidente Santiago Peña participó en la misa de entronización del pontífice estadounidense Robert Francis Prevost y tiene programado un encuentro oficial en el Vaticano. 

Durante el acto religioso y con la presencia de las autoridades, el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción destacó los valores espirituales y humanos que ayudaron a forjar el alma de la patria y que Paraguay está llamado hoy, en un mundo marcado por los desafíos globalizados, a fortalecer su soberanía, su identidad nacional y su vocación de nación libre, soberana e independiente, cultivando relaciones de respeto, cooperación y solidaridad con todos los pueblos.

Para esta solemne celebración de acción de gracias, citó al Evangelio de San Juan, donde Jesús dice que “permanezcamos en su amor” y nos insta a “amarnos los unos a los otros como el nos ha amado”.

Destacó que la Iglesia en Paraguay inició un Trienio del Bien Común, coincidiendo con los procesos electorales para la vida democrática del país.

Martínez reconoció y valoró los avances significativos en el desarrollo nacional, especialmente frente a la compleja coyuntura social e institucional que nos atraviesa.

A pesar de ello, instó no soslayar la persistencia de vicios que corroen el tejido social y las prácticas como la corrupción, el clientelismo y la malversación de recursos públicos. Además, señaló que la mala práctica de la justicia, en algunos casos, representa una degradación ética que margina aún más a los sectores más desprotegidos.

FUENTE: UH