Cada vez más paraguayos recurren a la tarjeta de crédito para llegar a fin de mes. El fenómeno refleja la presión del costo de vida y enciende alertas por el riesgo de sobreendeudamiento.


El uso de la tarjeta de crédito dejó de ser una herramienta ocasional y pasó a convertirse en un recurso habitual para cubrir gastos básicos en Paraguay. En un contexto de aumento sostenido de precios —especialmente en alimentos, combustibles y servicios— muchas familias utilizan el financiamiento para completar sus ingresos mensuales.

Este cambio en el comportamiento del consumo expone una realidad económica concreta: el ingreso ya no alcanza para cubrir el gasto corriente. En ese escenario, el crédito funciona como un puente, pero también como una señal de alerta sobre la presión que enfrenta el bolsillo.

El experto en finanzas Renato Ibarrola advierte que el principal riesgo es el sobreendeudamiento. Cuando no se paga el total de la tarjeta, los intereses se acumulan y pueden generar un efecto bola de nieve difícil de controlar. En muchos casos, las personas terminan recurriendo a préstamos más caros o incluso informales, agravando su situación.

Más allá del uso del crédito, el problema de fondo apunta al encarecimiento del costo de vida. Según el análisis, la presión no responde únicamente a los niveles salariales, sino a un contexto de precios en alza que tensiona la economía doméstica. Frente a esto, plantea la necesidad de cambios estructurales, como mayor inversión en educación, diversificación económica y mejoras en la eficiencia del gasto público, como base para mejorar el poder adquisitivo y la calidad de vida.

FUENTE: EL NACIONAL